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El jamonero y panadero de Mecina Bombarón es el primero en apostar por el cultivo del pistacho en la Alpujarra

Miguel Romera ha comenzado a cosechar los primeros frutos en su finca situada a 1.300 metros de altitud y en pleno Parque Protegido de Sierra Nevada

Miguel Romera Mingorance, de Mecina Bombarón, ha sido el primero en apostar en la Alpujarra por la crianza y comercialización del pistacho en su finca situada a 1.300 metros de altitud sobre el nivel del mar y en pleno Parque Protegido de Sierra Nevada. Desde hace cinco años Miguel se encarga de mimar y regar las plantas en época veraniega. Este año ha comenzado a recoger los primeros frutos. Esta planta, que es muy delicada, una vez plantada precisa diez años para que se encuentre a pleno rendimiento. Cada hectárea de terreno suele producir al año unos 1.300 kilos de fruto.

Miguel Romera explica que «existen muchas variedades de pistacho. La variedad que yo tengo en mi finca, la kelman, es tardía y produce el fruto más grande. El pistacho es uno de los frutos secos con más fibra y energía, junto a las nueces y piñones. Posee gran contenido en minerales, vitaminas, ácidos grasos y proteínas. Además, y según los expertos, ayuda a prevenir la diabetes y el cáncer, a bajar el colesterol, a combatir el estrés y a mejorar el estado cardiovascular. La pequeña recolección la he llevado a cabo en el mes de octubre».

Según Romera «hace unos años adquirí una finca de ocho hectáreas en la sierra de Mecina Bombarón y como supe que a esa altura no podía producir almendras porque se helarían opté por la variedad de pistacho kelman que se adapta muy bien a la altura y ya, a los cinco años, he comenzado a recoger los primeros frutos que vendo en el pueblo. Eso sí, cuando pasen varios años y parte de mi finca esté a pleno rendimiento una empresa de fuera adquirirá todo el fruto y no tendré problema en venderlo porque la demanda es grande. Y si todo marcha bien, como mi terreno es muy grande no tendré problema en ampliar la cosecha para producir más cantidad de pistachos», reconoció.

Miguel Romera Mingorance, nació en Mecina Bombarón hace 54 años, y se dedica también a la elaboración de pan casero en su tahona y a la venta de jamones de su secadero artesanal. Su padre José y su madre Carmen se dedicaron a la agricultura. Miguel a corta edad comenzó a ayudar a su familia en la agricultura. Estando soltero, instaló su panadería en 1985 en la Calle los Manzanos. En 1986 contrajo matrimonio con Adelaida y tuvieron dos hijos. El secadero de jamones de Miguel lo abrió en 1998. También trabaja a maquila con matanzas caseras.

Entre la tahona, el secadero de jamones y la finca de pistachos a Miguel Romera le queda poco tiempo para descansar. «A las diez de la noche suelo acostarme y a las tres y media de la madrugada me levanto para hacer el pan y luego repartirlo por mi pueblo y otros lugares. Esto acostumbrado a ello. Mi esposa me ayuda mucho. Mientras pueda seguiré trabajando en mi terruño, un pueblo maravilloso que compagina la agricultura con el turismo rural para poder progresar», terminó diciendo este panadero, jamonero y pistachero.

Fuente ideal.es

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