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LOS PRIMORES DE UNA ALPUJARREÑA

Pepa Moreno utiliza las agujas y el ganchillo desde hace más de medio siglo para dar rienda suelta a la creatividad con hilos y lana

Pepa Moreno mostrando uno de sus trabajos: un tapete de mesa elaborado a ganchillo.

Una vecina de Mecina Bombarón, Pepa Moreno Castillo, de 72 años de edad, dedica su tiempo libre para, y entre otras cosas, realizar labores de ganchillo para su familia. En otros tiempos en este pueblo de la Alpujarra la tradición de los trabajos de bordado, encaje y ganchillo eran muy significativos, valorados y solicitados.

Mecina Bombarón ha contado con una importante tradición textil ya que durante siglos este oficio artesano ha estado vinculado al ajuar doméstico y al folclore, principalmente. Estos trabajos elaborados a mano han experimentado con el paso de los años un gran descenso en este y otros lugares debido a la industrialización y a la diferente demanda que sobre estos productos se realiza.

Pepa Moreno comenzó a realizar labores de ganchillo a corta edad. Su madre Dolores Castillo, que murió a los 97 años de edad elaborando prendas hasta tres años antes de dejar este mundo, la enseñó a coser y a cocinar. Pepa, para poder ayudar a sus siete hermanos y a sus padres, también comenzó siendo muy pequeña a guardar marranos por el campo y a realizar algunos mandados. A la escuela acudió muy poco porque la precariedad de la economía familiar hacía que ella y sus demás hermanos fueran una mano de obra necesaria para sacar adelante la casa y la explotación agraria y ganadera.

Pepa Moreno cuando cumplió 14 años comenzó a trabajar como un hombre: segando, mancajando, sembrando cereales, trillando, arando, sacando estiércol de las cuadras, criando gusanos de seda para vender los capullos de seda a un hombre de Cádiar, etcétera. También, Pepa buscó tiempo para recoger castañas y bordar velos para conseguir algún dinero. A los 22 años contrajo matrimonio con Manuel Ferrer y se mudaron primero a Barcelona y después a Alemania durante ocho años para poder trabajar y prosperar. Pepa ha confeccionado a sus dos hijos y a su familia muchas bufandas, colchas para las camas, tapetes de mesa, cojines, calcetines de lana, etcétera.

Pepa Moreno también es una experta cocinera porque cuando cumplió 12 años tuvo que empezar a guisar la comida en el cortijo que poseían en su finca de la sierra de Mecina Bombarón. “En aquellos tiempos teníamos que amasar y elaborar el pan en el cortijo. La ropa que teníamos era mala y el calzado era muy pobre. Los más pequeños de mi casa se encargaban del ganado y los más grandes de las labores del campo. Cuando me casé no pudimos salir de viaje de novios porque la situación económica era precaria. Eran otros tiempos. Ahora, para no perder la costumbre y porque me encanta, sigo realizando trabajos de ganchillo que, y por cierto, les gustan mucho a mis amigas Lola, Ana (la mujer de José Vicente el secretarios del Ayuntamiento), María, Isabel, Esperanza…”, terminó diciendo.

Fuente: ideal.es

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