lunes, 20 de mayo de 2024

Los regantes reciben el reconocimiento de la UNESCO por el buen uso del agua en el careo

Los regantes de Mecina Bombarón (Alpujarra de la Sierra) acaban de recibir el reconocimiento que la UNESCO ha hecho a las ancestrales acequias de careo, el tradicional sistema de manejo del agua que se realiza en toda Sierra Nevada, como ‘Sitio Demostrativo de Hidrología’. Se trata del primer reconocimiento de este tipo en España (y trigésimo en el mundo), por el manejo del agua respetando el medio ambiente, generando servicios ecosistémicos e incrementando la biodiversidad.

El careo es el sistema de origen musulmán por el que los agricultores “entretienen el agua” en las cumbres de Sierra Nevada. Mediante un sistema de acequias, guían el agua del deshielo (cuando empieza el calor, en torno a marzo-abril) a las simas o careos, de forma que se vaya infiltrando en los acuíferos y aparezca en los ríos y fuentes a los dos o tres meses o más, en pleno verano, cuando más falta hace para el riego.

Varios equipos de investigación del Instituto Geológico y Minero de España, que forma parte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de la Universidad de Granada (MEMOLab), y de la Universidad de Almería, llevan dos años investigando en detalle la cuenca del río Mecina, donde este milenario sistema de riego y gestión del agua es beneficioso para el ser humano y para el ecosistema, según indica la cátedra de la UNESCO que otorga el reconocimiento.

“Se trata de un reconocimiento a un buen uso que se está haciendo del agua en Sierra Nevada desde hace siglos, frente a otros malos usos como los que se hacen en el campo de Cartagena o en Huelva, en Doñana, que ya están repercutiendo de forma negativa en los agricultores, ya que, por ejemplo, hay cadenas de supermercados que anuncian que ya no van a distribuir productos procedentes de esos malos usos”, explica José Antonio Gómez, alcalde de Alpujarra de la Sierra. “Esto nos da una pista de lo positivo que puede ser que se reconozca a nivel mundial el excelente uso del agua que aquí hacen los regantes”, añade.

Está de acuerdo Sergio Martos-Rosillo, científico titular del Instituto Geológico y Minero de España, que denomina al careo como “siembra de agua” y que, tras varios años investigando sobre el terreno las acequias, presentó la candidatura a los Sitios Demostrativos de Ecohidrología de la UNESCO. “Presentamos la documentación requerida y varios artículos científicos y ahora lo único que nos piden es eso, que no dejemos de investigar, que sigamos haciendo ciencia y publicando artículos con las investigaciones que se vayan realizando”, relata Sergio Martos-Rosillo. “Lo cual no quiere decir que el careo haya sido declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, aunque se podría solicitar”, aclara.

En la actualidad, gracias a estas investigaciones, se está alcanzando a ver la dimensión humana y ecológica de un sistema que vienen practicando generaciones enteras de forma altruista, aplicando el saber popular acumulado y horas de trabajo que no están reconocidas en ningún sitio. “Estamos hablando de que el 60% del agua que termina en los embalses de Rules o Benínar podría depender de las labores de careo en las cumbres de Sierra Nevada”, explica José Antonio Gómez. “Este saber y estas labores son más antiguas que las administraciones, y los regantes no tienen un derecho reconocido por la Junta de Andalucía. Gracias a estos estudios y a la mención de la UNESCO, todos empiezan a saber que el careo existe, y que es de vital importancia para los riegos, para el almacenamiento del agua, no solo para la montaña, sino para la ladera y los valles, y que además genera un valor añadido medioambiental y ecológico.”

El ancestral saber popular que permite llevar el agua del deshielo a las simas para que no se pierda con el calor y recargue los acuíferos no es exclusivo de Sierra Nevada, aunque el modelo granadino y almeriense es el único reconocido por la UNESCO en España. “Los pueblos quechuas y aymaras lo hacen en los Andes desde hace más de mil años mediante la construcción y manejo de amunas, cochas y bofedales, entre otros sistemas», describe Sergio Martos-Rosillo. “Las investigaciones que realizamos desde el Instituto Geológico y Minero de España muestran que son sistemas realmente eficientes y válidos para enfrentarse a la sequía y afrontar los retos que plantea el nuevo escenario climático.”

Según el científico, esta singularidad de Sierra Nevada se debe a que, en la montaña semiárida más meridional de Europa, “sus habitantes aprendieron a sembrar y a cosechar agua hace mucho tiempo, más o menos unos mil años, cuando las condiciones climáticas eran muy parecidas a las actuales”. En su opinión, además de que “buena parte de los robledales y castaños de Sierra Nevada dependen de los careos”, el mantenimiento colectivo de las comunidades de regantes “contribuye a aumentar la cohesión social y a generar unos paisajes culturales que son una de las señas de identidad de esta Reserva de la Biosfera”.


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