Martes, 21 de febrero de 2017

Del cerdo, hasta los andares

Los pequeños pueblos de la Alpujarra siguen cumpliendo con la tradición de la matanza. Morcilla, chicharrones, pringue, manteca, longaniza… el listado de productos que se obtienen del animal es interminable

Con la temporada invernal llamando a la puerta llega una de las prácticas más populares de las zonas rurales y pueblos pequeños: la matanza, una actividad que se celebra exclusivamente entre los meses de diciembre y febrero, que poco a poco se está perdiendo con el paso de los años pero que, con la crisis, también está volviendo a tener fuerza.

En la Alpujarra es muy común encontrarse todavía en gran parte de la treintena de municipios con una de estas tradicionales matanzas. El sacrificio del animal se realiza de madrugada y durante la ceremonia no faltan los pestiños, mantecados, roscos y anís o también otros productos menos dulces como la ensalada de col. Incluso hay quienes se atreven con los ricos chuletones de cochino a la brasa. Morcilla, chicharrones, pringue, manteca, longaniza, carne en adobo, lomo a la sal, jamón, panceta, hoja de tocino, etc… evidencian que del cerdo se aprovechan “hasta los andares”.

En la localidad de Busquístar durante estos días se ha celebrado la tradicional fiesta de la matanza, en su cuarta edición y con sede en el Patio de las Escuelas. Comenzaron con la elaboración de la asadura matancera, seguidamente degustación de exquisitas tapas, por la tarde merienda alpujarreña (los beneficios de la misma han sido destinados a la reforma de la parroquia), y por la noche barbacoa y verbena musical.

Y en Alpujarra de la Sierra, en Mecina Bombarón, la fiesta de la matanza se ha celebrado también estos días por todo lo alto, con el tapeo típico de la matanza alpujarreña a base de asadura de cebolla, longaniza, morcilla, callos, salchichas y migas, entre otros. Por la noche el turno era para disfrutar de la verbena musical. Otras localidades alpujarreñas, como Pampaneira, Carataunas, Cádiar, Trevélez, Almegíjar, Válor, Murtas, Turón y Ugíjar, entre otras, celebran también durante estos meses esta fiesta.

Antiguamente la tradición, más que de manera popular como se suele hacer ahora, se hacía entre familias, en cada casa se mataban, dos o tres cerdos , de esta forma se tenía la despensa llena durante gran parte del año. Para los días de la matanza se reunía toda la familia, vecinos y amigos. Todos colaboraban para el ritual que comienza un par de días antes.

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